Desde que Henri Toivonen se anotara la victoria en Ypres en el año 1984, ningún piloto había conseguido llevarse a casa el trofeo de ganador en su primera participación.
Ese fue el motivo de los numerosos abandonos y percances que se produjeron entre algunos de los teóricos favoritos. Es más, podría decirse que salvo en el caso del ganador, Luca Rosetti, y de Enrique García Ojeda, ambos con Peugeot 207 S2000, el resto del fortísimo plantel inicial de Súper 2000 se vio, o fuera de combate, o con sus opciones enterradas en alguna cuneta.
Inicialmente, el italiano Andrea Navarra (Fiat Punto S2000) era quien llevaba la voz cantante, seguido como su sombra, eso sí, por los belgas Freddy Loix (Volkswagen Polo S2000) y Pieter Tsjoen (Fiat Punto S2000). El piloto de Peugeot Sport España Nicolas Vouilloz (Peugeot 207 S2000) cerraba el cuarteto de cabeza después de una primera sección en la que quedaba bastante claro que esos pilotos habían salido con el planteamiento de correr al máximo en pos de la victoria y que el trío de Peugeot 207 S2000 de Rosetti, el belga de Kronos Bernd Casier y Quique García Ojeda ponían en práctica un planteamiento más a la expectativa, conscientes de que las mil y una trampas del itinerario iban a dar más de un disgusto.